martes, 1 de septiembre de 2026

Hemos echo el amor dos veces

Hemos hecho el amor dos veces hoy, y creo que me tiene envidia, ya que yo soy una persona que siente desde el primer roce, desde la primera caricia, desde el primer mordisco voraz y dado con hambre a mis pezones sonrojados.

Me dice basta, pero no es suficiente, no tengo bastante, ni hoy ni nunca lo tendré. Ahora él marca nuestros ritmos; a él le gusta tenerme, decirme que soy suya y oírme decir que él es mío. No sé cómo acabará lo nuestro, yo soy poco dada a llevar un ritmo.

Dice que no está enamorado de mí, pero que me quiere; creo que lleva razón, sería de tontos albergar a nuestra edad un amor de juventud. Aunque yo me siento con ganas de que nos provoquemos el uno al otro, de escribirnos cartas o mensajes tontos, provocadores y atrevidos. El mundo no puede ser tan serio. ¡En serio, tú a mí me amas!

Siento su respiración agitada al lado de la mía, su intenso olor a macho. Él no lo sabe y es mejor así: me tumbo a su lado y un montón de feromonas quedan libres, libertad para ellas y para mí. Él no lo sabe, pero por las noches, cuando duerme, le engaño con su aroma y su piel... yo soy tu cuerpo, Jade.

Acaricio la penumbra de su espalda sin tocarle la piel, trazando solo con el aliento la ruta de sus grietas. Él duerme creyendo que sostiene las riendas del juego, pero en esta oscuridad soy yo quien dicta la sentencia de la carne.

Dice que no es amor, que la madurez nos exige la calma del sabio. ¡Qué mentira tan sobria, qué refugio tan cobarde! Si supiera cómo arde este lecho cuando sus ojos se cierran, cómo le consumo en el silencio mientras su mano dormida, por instinto, busca mi cintura.

Mañana volverá a decir «basta», volverá a imponer el compás de sus pasos medidos, y yo volveré a desobedecer sin pronunciar palabra. Porque hay amantes que se encuentran en el centro del pecho, y otros, como nosotros, que nos devoramos en los márgenes de lo permitido.

Que el mundo siga arrugando el ceño, que la edad reclame su cordura inventada. Yo me quedo aquí, ebria de su piel y de mi propia sombra, escribiendo en la tibia geometría de su cuello que este incendio no necesita nombre para seguir ardiendo. 

Poemas de Jade Bueno 

#diariodejadepoe


lunes, 31 de agosto de 2026

El abogado


El abogado 
El abogado se alimenta de mí y yo de él, y todo es bueno y nada es malo.
El abogado toma de mi ansiada boca y de mi ansiado cuerpo, y yo de él,
y todo es bueno y nada es malo.
El abogado me da préstamos con codicia y embarga mis senos con su boca de hambrienta soledad.
El abogado me cabalga con saña; utiliza su látigo, sus manos y sus palabras, y todo es bueno y nada es malo.
El abogado lo tiene todo sujeto,
te sujeta de pies y manos, tiene cuerdas para jugar y, si le ofendes, también dispone de un buen bozal.
El abogado te mandará callar, y todo es bueno y nada es malo.
Tengo bien grabada en mi piel la voz de mi... enemigo.
El abogado encontrará mi cuerpo en los estantes, lo encontrará y lo mutilará en millones de partes.
El abogado se alimentará de mí y yo de él, y todo en él será bueno y nada será malo.
El abogado firma el acta sobre la carne abierta,
pero la sentencia ha caducado.
Tira las cuerdas. Rompe el bozal.
Arráncame los senos, engulle los estantes,
mutila hasta el último gramo de mi nombre.
Pero escúchame bien mientras te atragantas:
el mantra se ha pudrido en mi garganta.
Se acabó la anestesia.
Mírame a los ojos.
No eres la ley.
No eres el dueño.
No eres el tribunal.
Eres solo una boca hambrienta.
Eres mi enemigo.
Y hoy me trago la jaula y te escupo el contrato. 
Poemas de Jade Bueno Morales 


sábado, 22 de agosto de 2026

amor oscuro,oscuro amor - diariodejadepoe


               Puedo amarte, pero este amor ha muerto;
en mi corazón, estás muerto.
​Todas las esperanzas que en ti tenía
murieron como los fuegos de nuestra pasión.
Día tras día, noche tras noche le pedía a la luna
entre gemidos un poco de tu aliento.
Y ¡tú, patán del diablo!,
¡tú, amante desdeñado!,
jamás regresaste.
​Pondré a secar mi alma
y mi corazón para así dejarte en paz.
¡Desgraciada de mí!,
que aún creía en ti para la perdición
de esas flechas certeras.
​Ya me abraso,
y el amor reina en mí
como un caballo desbocado.
Que reine en mí la oscuridad.
Que se tiñan mis ojos del Mar Rojo.
Porque este amor no es bueno
ni tiene luz para mis ojos.
​Y tú, ¿qué haces ahí para favores que aún
no han sido comprados,
buscando el lucro de la hermosura propia?
Es así como me has dejado, canalla.
¡Canalla! ¡Es así como me has dejado!
​Ella, que alquila sus servicios,
ella, la deshonrada,
a la que nada hay que agradecerle:
es justo que por el lecho alquilado
vayas y le guardes gratitud, ingrato.
​Cede también mi amor a esa mujer radiante.
Aunque me venza, estoy harta de pelear tantas veces.
Yo quisiera saberme culpable de una falta cometida en este
nuestro amor.
Si la hubo, si la tengo, si dices una,
que sea porque mueres de amor por otra mujer.
Así sabré soportar el dolor, soportar este castigo,
añorando el sinsabor que me dejó tu amor.
​Autora: JADE.BUENO
  

domingo, 3 de agosto de 2025

Los vencejos no han dejado de gritar

​"Esta es la realidad, los vencejos no han dejado de gritar. Un tiro en la sien y cállate. Todo va cuesta arriba y cuesta abajo. Los muebles de nuevo se ven viejos. Las serpientes anidan en tu nido. Los precios suben y suben, no como los salarios.

​Borregos.

​Los embalses están llenos de cloaca y putrefacción en el estado. Nos tomaron por idiotas. He tenido pesadillas, con el puto cadáver de una niña con el pelo largo y negro, fue culpa de haber visto el documental: "Los niños perdidos". Joder, estuvieron perdidos cuarenta días, fue un milagro que los encontraran al borde de la muerte. ¿Cómo puede ser la muerte tan misteriosa? Esos niños estaban esqueléticos y desnutridos. ¿Fue la hermana mayor quien los salvó? ¿O fue Dios en su misericordia?

​Son preguntas que me hacen no coger el sueño. Si yo vi una luz blanca y una paz inmensa, no puede ser tan terrible. Aun así, somos esqueleto y polvo.

​Párate en tu destino y cruza el abismo, hacia la nada. Únete, todos somos personas.

​Me encanta la lluvia en los días de verano, cuando la piel está tan caliente y de pronto se moja. El murmullo de la noche me da miedo, en las realidades que están por venir. ¡Qué despacio cae el sueño, qué lento su latido, apenas se percibe, en un adiós temerario! El aroma de las flores acaricia el alma y las gotas del rocío caen como inmensa paz en la tierra.

​Cuatro palomas pican la acera en busca de alimento y las gaviotas surcan los cielos gritando desesperadas.

​Los hierros están tirados en el frío suelo y los niños han dejado de jugar en la cancha de baloncesto. ¡A prisa, a prisa, saca el coraje que llevas dentro! ¡Adelante, adelante sin vértigo!"


martes, 8 de julio de 2025

No pasaran

No pasaran 
Sombrías sombras en el horizonte quieren pasar a toda costa, pero por mi casa no pasarán. ¡Malditos! Las serpientes venenosas yacen en el camino. No pasarán, no pasarán. Las pesadillas me desvelaron en esta noche sombría. No pasarán, no pasarán. Rojo sangre en las paredes. No pasarán, no pasarán.
Son alimañas disfrazadas de corderos. No pasarán, no pasarán. Camino entre los gigantes de cabezas huecas; ¡qué mala es la ignorancia! Las tormentas siempre existirán; ni siquiera la tiranía las aniquilará. No pasarán, no pasarán.
Mi calle tiene distintos contrastes, me gusta su color variopinto, sus formas diferentes. A veces nado a contracorriente, pero sigo en mi creencia de no odiar. No pasarán, no pasarán. La pastilla de las cinco de la mañana ha caído. Lluvia de pétalos amarillos adornando las calles. Un polluelo entró por la ventana; fue una odisea cogerlo y ponerlo en libertad.
Libertad para los oprimidos, para la gente trabajadora, para todos y cada uno que hacen grande el país. La madrugada ha llenado las calles. Los salones se visten de reinonas. Pasean por sus casas destruidas velando a los últimos muertos. Vienen aquí huyendo de esa guerra y aún así son juzgados y además luchan contra el hambre. No pasarán, no pasarán, por mi casa no pasarán. Siempre ha habido gente buena y gente mala, no señales siempre a los mismos, como si fueras un verdugo. Se ciernen las sombras de un futuro incierto. No pasarán, no pasarán.
El Eco Persiste
Las voces que claman verdad no se ahogarán en el lodo del silencio. Por cada puerta que cierran, mil ventanas se abren al sol. No pasarán, no pasarán. Mi corazón es un tambor, golpeando al ritmo de la esperanza, aunque el cansancio pese en los hombros. He visto la luz en los ojos de un niño, la fe en las manos de un anciano.
Raíces Profundas
Mis raíces se aferran a esta tierra, donde el jazmín florece en la grieta y la risa resuena en los patios. Han intentado sembrar el miedo, pero cosechamos dignidad. No pasarán, no pasarán. Que ladren los perros del odio, que aúllen los lobos de la injusticia. Aquí estamos, erguidos, con la frente en alto y el alma clara. Por mi casa no pasarán.
Poemas de Jade Bueno Morales