miércoles, 9 de septiembre de 2026
El Cuerpo. Nuestros Cuerpos
martes, 8 de septiembre de 2026
Amor te miró y te absorbo
Amor, te miro y te absorbo,
bebiendo de tus pétalos,
absorbiendo con codicia.
Tomo de tus caricias
con rabia interior,
sabiendo que no las volveré a sentir en unos días.
Amor, pégame a tus brazos como caucho,
desintégrame, ama mi cuerpo dolorido;
no quiero tus miedos: al amarme, rópeme.
Cercana estoy, a un paso de la muerte,
ya a un paso de la muerte.
Qué bellas son sus flores:
las tomo una a una con pasión,
quiero engañar a la muerte.
martes, 1 de septiembre de 2026
Hemos echo el amor dos veces
Hemos hecho el amor dos veces hoy, y creo que me tiene envidia, ya que yo soy una persona que siente desde el primer roce, desde la primera caricia, desde el primer mordisco voraz y dado con hambre a mis pezones sonrojados.
Me dice basta, pero no es suficiente, no tengo bastante, ni hoy ni nunca lo tendré. Ahora él marca nuestros ritmos; a él le gusta tenerme, decirme que soy suya y oírme decir que él es mío. No sé cómo acabará lo nuestro, yo soy poco dada a llevar un ritmo.
Dice que no está enamorado de mí, pero que me quiere; creo que lleva razón, sería de tontos albergar a nuestra edad un amor de juventud. Aunque yo me siento con ganas de que nos provoquemos el uno al otro, de escribirnos cartas o mensajes tontos, provocadores y atrevidos. El mundo no puede ser tan serio. ¡En serio, tú a mí me amas!
Siento su respiración agitada al lado de la mía, su intenso olor a macho. Él no lo sabe y es mejor así: me tumbo a su lado y un montón de feromonas quedan libres, libertad para ellas y para mí. Él no lo sabe, pero por las noches, cuando duerme, le engaño con su aroma y su piel... yo soy tu cuerpo, Jade.
Acaricio la penumbra de su espalda sin tocarle la piel, trazando solo con el aliento la ruta de sus grietas. Él duerme creyendo que sostiene las riendas del juego, pero en esta oscuridad soy yo quien dicta la sentencia de la carne.
Dice que no es amor, que la madurez nos exige la calma del sabio. ¡Qué mentira tan sobria, qué refugio tan cobarde! Si supiera cómo arde este lecho cuando sus ojos se cierran, cómo le consumo en el silencio mientras su mano dormida, por instinto, busca mi cintura.
Mañana volverá a decir «basta», volverá a imponer el compás de sus pasos medidos, y yo volveré a desobedecer sin pronunciar palabra. Porque hay amantes que se encuentran en el centro del pecho, y otros, como nosotros, que nos devoramos en los márgenes de lo permitido.
Que el mundo siga arrugando el ceño, que la edad reclame su cordura inventada. Yo me quedo aquí, ebria de su piel y de mi propia sombra, escribiendo en la tibia geometría de su cuello que este incendio no necesita nombre para seguir ardiendo.
Poemas de Jade Bueno
#diariodejadepoe

lunes, 31 de agosto de 2026
El abogado
sábado, 22 de agosto de 2026
amor oscuro,oscuro amor - diariodejadepoe

jueves, 26 de febrero de 2026
domingo, 3 de agosto de 2025
Los vencejos no han dejado de gritar
"Esta es la realidad, los vencejos no han dejado de gritar. Un tiro en la sien y cállate. Todo va cuesta arriba y cuesta abajo. Los muebles de nuevo se ven viejos. Las serpientes anidan en tu nido. Los precios suben y suben, no como los salarios.
Borregos.
Los embalses están llenos de cloaca y putrefacción en el estado. Nos tomaron por idiotas. He tenido pesadillas, con el puto cadáver de una niña con el pelo largo y negro, fue culpa de haber visto el documental: "Los niños perdidos". Joder, estuvieron perdidos cuarenta días, fue un milagro que los encontraran al borde de la muerte. ¿Cómo puede ser la muerte tan misteriosa? Esos niños estaban esqueléticos y desnutridos. ¿Fue la hermana mayor quien los salvó? ¿O fue Dios en su misericordia?
Son preguntas que me hacen no coger el sueño. Si yo vi una luz blanca y una paz inmensa, no puede ser tan terrible. Aun así, somos esqueleto y polvo.
Párate en tu destino y cruza el abismo, hacia la nada. Únete, todos somos personas.
Me encanta la lluvia en los días de verano, cuando la piel está tan caliente y de pronto se moja. El murmullo de la noche me da miedo, en las realidades que están por venir. ¡Qué despacio cae el sueño, qué lento su latido, apenas se percibe, en un adiós temerario! El aroma de las flores acaricia el alma y las gotas del rocío caen como inmensa paz en la tierra.
Cuatro palomas pican la acera en busca de alimento y las gaviotas surcan los cielos gritando desesperadas.
Los hierros están tirados en el frío suelo y los niños han dejado de jugar en la cancha de baloncesto. ¡A prisa, a prisa, saca el coraje que llevas dentro! ¡Adelante, adelante sin vértigo!"

