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miércoles, 4 de diciembre de 2013

A la imagen Saturno Buttó Y mi noble caballero Don Diego

A la imagen Saturno Buttó Y mi noble caballero Don Diego


Que aburridos minutos y que aburrida espera, mientras me perdía entre esquinas de calles, total para estar a tan solo una fatiga de su lado. Mi noble caballero andante. Don Diego
El con un grito a poco espera dijo mi nombre dulcemente ¡Teresa! ¡Teresa!
¡Estoy aquí! ¡Aquí! Le dije
Hacía que no lo veía un mes. Locamente mire su pelo y me sentí abatida por él

¿pero que te has hecho en el pelo, que condena?

El muy amable miro hacia el sol y me contesto; el calor sofocante que hacía y lo trágico que fue cortárselo
Un discúlpame salió de mis labios

¡criatura fíjate estas bellísima! Que ganas tenían mis ojos de verte. Me abre la entrada muy amablemente
¿Como he podido soportar tanta espera?

La gloria es común contesto
En verdad os lo digo que fueron eternos estos días que no os vi
Cada día soñaba con tu rostro y tu fulgor de mejillas encendidas
Con tu reposo en mi reposo
Las noches eran infiernos sin saber de tu gloria
¡Ay¡ señor Don Diego. Yo contemplaba las mañanas y aunque el sol resplandecía hacia mi corazón
El día se me insinuaba gris y sin aurora
Mi andante caballero. El cuerpo se me perturbaba, el insomnio era tal que engullía las noches con los días
Y en plena noche al recordarte me venía placenteramente
Teniendo sueños con vos galante mio

!! !¡Oh!¡Teresa mi hermosa Teresa guardaos de mí, no soy más que un pecador yaciendo en vuestra alcoba
¡Oh¡ mi señor, yo el alma os doy, yo no me he de guardar de vos, si no entregarme, pues os amo ¿cual es el pecado?
Nada habréis de temer
Hambrienta estoy de comer de vuestro cuerpo
Perdonarme pues, si recojo el manantial del vuestro
El recorrió mi cuerpo con sus manos
Te perderé me dijo,
Un día te perderé
Tu rico cuerpo yo no poseeré
Te irás a tu rica fe de bendiciones
Y me dejaras aquí yaciente, frio, muerto

Le mire fijamente ante los cuerpos que se amaban allí agitados
Entonces le dije: ¿y dejar de besar vuestros labios?¿ y dejar de amaros?
¿Y dejar de sentir el forje de tu espada? mi amado Don diego
Mire su rostro como se iluminaba en aquella estancia de cuerpos amándose
Y nos fuimos uniéndonos al cuadro de las sonrisas, del placer de lo que allí nos esperaba
Escrito por la autora Jade B.M. Dedicado a Santa Teresa. Y mi noble caballero
Don Diego.
Fotografías y textos de Jade.Bueno

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