lunes, 31 de agosto de 2026

El abogado


El abogado 
El abogado se alimenta de mí y yo de él, y todo es bueno y nada es malo.
El abogado toma de mi ansiada boca y de mi ansiado cuerpo, y yo de él,
y todo es bueno y nada es malo.
El abogado me da préstamos con codicia y embarga mis senos con su boca de hambrienta soledad.
El abogado me cabalga con saña; utiliza su látigo, sus manos y sus palabras, y todo es bueno y nada es malo.
El abogado lo tiene todo sujeto,
te sujeta de pies y manos, tiene cuerdas para jugar y, si le ofendes, también dispone de un buen bozal.
El abogado te mandará callar, y todo es bueno y nada es malo.
Tengo bien grabada en mi piel la voz de mi... enemigo.
El abogado encontrará mi cuerpo en los estantes, lo encontrará y lo mutilará en millones de partes.
El abogado se alimentará de mí y yo de él, y todo en él será bueno y nada será malo.
El abogado firma el acta sobre la carne abierta,
pero la sentencia ha caducado.
Tira las cuerdas. Rompe el bozal.
Arráncame los senos, engulle los estantes,
mutila hasta el último gramo de mi nombre.
Pero escúchame bien mientras te atragantas:
el mantra se ha pudrido en mi garganta.
Se acabó la anestesia.
Mírame a los ojos.
No eres la ley.
No eres el dueño.
No eres el tribunal.
Eres solo una boca hambrienta.
Eres mi enemigo.
Y hoy me trago la jaula y te escupo el contrato. 
Poemas de Jade Bueno Morales 


sábado, 22 de agosto de 2026

amor oscuro,oscuro amor - diariodejadepoe


               Puedo amarte, pero este amor ha muerto;
en mi corazón, estás muerto.
​Todas las esperanzas que en ti tenía
murieron como los fuegos de nuestra pasión.
Día tras día, noche tras noche le pedía a la luna
entre gemidos un poco de tu aliento.
Y ¡tú, patán del diablo!,
¡tú, amante desdeñado!,
jamás regresaste.
​Pondré a secar mi alma
y mi corazón para así dejarte en paz.
¡Desgraciada de mí!,
que aún creía en ti para la perdición
de esas flechas certeras.
​Ya me abraso,
y el amor reina en mí
como un caballo desbocado.
Que reine en mí la oscuridad.
Que se tiñan mis ojos del Mar Rojo.
Porque este amor no es bueno
ni tiene luz para mis ojos.
​Y tú, ¿qué haces ahí para favores que aún
no han sido comprados,
buscando el lucro de la hermosura propia?
Es así como me has dejado, canalla.
¡Canalla! ¡Es así como me has dejado!
​Ella, que alquila sus servicios,
ella, la deshonrada,
a la que nada hay que agradecerle:
es justo que por el lecho alquilado
vayas y le guardes gratitud, ingrato.
​Cede también mi amor a esa mujer radiante.
Aunque me venza, estoy harta de pelear tantas veces.
Yo quisiera saberme culpable de una falta cometida en este
nuestro amor.
Si la hubo, si la tengo, si dices una,
que sea porque mueres de amor por otra mujer.
Así sabré soportar el dolor, soportar este castigo,
añorando el sinsabor que me dejó tu amor.
​Autora: JADE.BUENO