Cristales rotos poema de Jade Bueno Morales
Avanzo por un sendero de cristales rotos, camino y me detengo al ver la sangre y tu nombre difuso escrito en ella. He roto con la luz de tus ojos ensangrentados; la sangre es roja y oscura, como el carmín de mis labios. El hielo de tu beso sobre mis mejillas, me devuelve a la crudeza de la realidad. Maldigo el día en que te conocí y llegaste a mi vida, me fracturaste en mil pedazos, que mi mente acumuló. Doy gracias de que te fuiste, de que recogiste tus cuatro cosas y te marchaste. Dios es grande. Sola estoy, como un pajarillo enjaulado. Mis lágrimas ya no son de tristeza sino de rabia. La rabia me da fuerzas, para seguir adelante, a no detenerme, por nada. Anhelo un futuro mejor, para no volver la vista atrás. No miraré lo que puedo haber sido y no lo es; miraré ser mínimamente feliz. Por la tarde los senderos, de la oscuridad, son más tenues y el rojizo sol atenúa el paisaje envolviendo las nubes; quizás las preguntas quedaron, en el aire. Quisiera encontrar las respuestas, pero mis venas están vacías.
Mi corazón, tan frágil, tiene frío.
Mude la piel al conocerte.
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