El abogado
El abogado se alimenta de mí y yo de él, y todo es bueno y nada es malo.
El abogado toma de mi ansiada boca y de mi ansiado cuerpo, y yo de él,
y todo es bueno y nada es malo.
El abogado me da préstamos con codicia y embarga mis senos con su boca de hambrienta soledad.
El abogado me cabalga con saña; utiliza su látigo, sus manos y sus palabras, y todo es bueno y nada es malo.
El abogado lo tiene todo sujeto,
te sujeta de pies y manos, tiene cuerdas para jugar y, si le ofendes, también dispone de un buen bozal.
El abogado te mandará callar, y todo es bueno y nada es malo.
Tengo bien grabada en mi piel la voz de mi... enemigo.
El abogado encontrará mi cuerpo en los estantes, lo encontrará y lo mutilará en millones de partes.
El abogado se alimentará de mí y yo de él, y todo en él será bueno y nada será malo.
El abogado firma el acta sobre la carne abierta,
pero la sentencia ha caducado.
Tira las cuerdas. Rompe el bozal.
Arráncame los senos, engulle los estantes,
mutila hasta el último gramo de mi nombre.
Pero escúchame bien mientras te atragantas:
el mantra se ha pudrido en mi garganta.
Se acabó la anestesia.
Mírame a los ojos.
No eres la ley.
No eres el dueño.
No eres el tribunal.
Eres solo una boca hambrienta.
Eres mi enemigo.
Y hoy me trago la jaula y te escupo el contrato.
Poemas de Jade Bueno Morales

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Gracias por tus comentarios un abrazo muy grande Jade Bueno Morales